jueves, 22 de enero de 2026

Mixtecos migrantes al trabajo agrícola

ESTA INVESTIGACIÓN ESTA PUBLICADA EN: 



Historia y paisajes regionales del azúcar en México / María Teresa Ventura Rodríguez, Sergio Rosas Salas (coordinadores), Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades "Alfonso Vélez Pliego"  chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.geografia.unam.mx/geoigg/biblioteca/nuevas_adquisiciones/geog_economica/20190806110830.pdf

LA INTENCIÓN ES FACILITAR SU ACCESO PARA LOS INTERESADOS, ASÍ COMO AGREGAR ANEXOS QUE NO FUE POSIBLE EN SU MOMENTO COLOCAR EN EL LIBRO


Mixtecos migrantes al trabajo agrícola en

los Ingenios de la Cuenca del Papaloapan, Veracruz.


Ricardo Ceballos Soto

Posgrado en Historia ICSyH-BUAP[1]

Enero 2015

 

Cuando hablamos de los paisajes del azúcar no nos referimos de manera exclusiva ni limitada a la geografía de las regiones cañeras del país. Los paisajes, en historia se entienden como interacciones sociales entre el medio ambiente y los seres humanos a través del tiempo, con esta consideración en mente debemos entender que los paisajes del azúcar se extendieron en gran parte del territorio nacional, abarcando regiones y sociedades donde actualmente ya no se percibe fácilmente la actividad cañera pero en donde dejó su impronta social, una impronta cada vez menos legible.

Una de las dinámicas sociales que formaron parte de los paisajes del azúcar fue la migración de jornaleros agrícolas al trabajo de la zafra. En éste trabajo nos acercamos a las historias de migración a Veracruz que ocurrieron en la segunda y tercera década del siglo XX en el municipio de Santiago Chazumba y poblaciones vecinas ubicadas en el estado de Oaxaca.

La migración no es una dinámica actual en la región, los mixtecos han sido una sociedad con larga tradición viajera, sin embargo; cuantitativa y cualitativamente la de fines del siglo XX es mucho mayor y con un rostro más descarnado. Esta situación llama poderosamente la atención a los investigadores, siendo un tema recurrente en la investigación regional pero que ha sido muy poco trabajado con profundidad histórica quedándose limitada a estudios sociológicos y antropológicos de décadas recientes.[2] De ahí que el objetivo de éste texto sea proporcionar un acercamiento cualitativo e histórico a la migración mixteca.

Para reconstruir esas experiencias migratorias nos basamos en la información proporcionada por algunos ancianos de la zona de estudio, particularmente de Carmen Ceballos Báez, Arnulfo Hernández y Juan Flores, documentos del Archivo Municipal de Santiago Chazumba (en adelante AMSCH), Archivo Histórico Judicial de Oaxaca (en adelante AHJO), documentos que posee la Sra. Esperanza Martínez[3] de Tehuacán, cuyo padre; Santiago Martínez Guzmán, trabajó como enganchador de jornaleros agrícolas mixtecos para diversos ingenios veracruzanos, fotografías, bibliografía diversa, así como objetos físicos presentes en la región.


        Santiago Chazumba Oaxaca hacia 1930. Fotografía del Sr. Alfonso Barrios.

El texto consiste en un primer acercamiento a esta dinámica social desde una perspectiva de historia social: la historia de los jornaleros agrícolas mixtecos en los ingenios veracruzanos. Más que proporcionar información tajante o vasta sobre dimensión tan rica como la migración y el trabajo agrícola en Veracruz, apertura una serie de líneas de investigación tanto para el estudio de la migración mixteca como para el conocimiento sobre el trabajo agrícola en los ingenios cañeros de principios del siglo XX en la cuenca baja del Papaloapan. Además que proporciona nombres, apellidos y rostros a los jornaleros base de las fortunas capitalistas de la caña de azúcar.

 La región de origen.

La región mixteca es un área cultural extendida entre los estados federativos de Puebla, Guerrero y Oaxaca. Entre los especialistas y los habitantes existe una clasificación más que divide a la región en Mixteca Alta, Mixteca Baja y Mixteca de la Costa, de acuerdo a sus alturas topográficas. Las comunidades que se analizan en éste trabajo se ubican en el entonces Distrito de Huajuapan de León dentro de la Mixteca Baja de Oaxaca, con algunas referencias a poblaciones del estado de Puebla.



Algunas de las comunidades mixtecas de origen de los migrantes a los ingenios de Veracruz tratados en éste artículo. Elaboración personal

 

En la diversidad de sus relieves orográficos se presentas nichos ecológicos que van de altas montañas a zonas costeras en el Pacífico. Destacan amplias áreas de bosque de coníferas en las cumbres de las montañas, selva baja caducifolia en los pequeños valles que existen y el semidesierto en la zona colindante de Oaxaca con Puebla. En éstos ecosistemas de selva baja y semidesierto es donde se localizan la mayor parte de los pueblos de origen de los migrantes a la costa de Veracruz que aquí analizamos.

La sociedad mixteca tuvo un importante auge económico durante las épocas prehispánica y colonial. En la época colonial la región era famosa por sus abundantes recursos naturales, la laboriosidad de sus habitantes, su riqueza ganadera, la temprana industrialización y la pronta inserción en redes mercantiles novohispanas. El siglo XIX no ha sido investigado ampliamente como para arrojar luz suficiente sobre su desarrollo económico durante esta centuria. Lo que es un hecho es que, posterior a la Revolución comenzó un proceso de empobrecimiento y marginación que llevaron a convertir a la región en expulsora de población. La tala de bosques originales, el sobrepastoreo, la perdida de técnicas agrícolas mesoamericanas y el cambio de uso de suelo en época colonial, son algunos elementos que han conllevado a un agotamiento de recursos naturales, uno de los factores que orillan a la migración.[4]

En varias comunidades de la región el recuerdo entre los ancianos de sus viajes a la costa veracruzana aún está presente. Recuerdo que no se desvanece gracias a las viejas fotografías guardadas entre los habitantes así como por elementos físicos visibles; huellas visuales en su cartografía mental. Como ocurre en San Juan Yolotepec donde afirman que la imagen del Señor del Buen Viaje es réplica del Cristo del barrio de “La Huaca”, en el puerto de Veracruz. Mientras que en el centro de Trinidad Huaxtepec se levanta un reloj de sol en piedra cantera, mandado a hacer y colocar en 1868 por los migrantes del pueblo radicados en Córdoba.

En el caso de Santiago Chazumba, prueba de las migraciones de sus habitantes a la costa veracruzana es la cita escrita en el frontón del cementerio municipal: “Descúbrete mortal, la frente inclina, que el orgullo mundanal aquí termina”, que trajeron de Acayucan  y comparte con varios cementerios de la región tuxtleca.[5] Además, la escuela primaria local y una calle principal llevan el nombre de su migrante en Veracruz más ilustre, su hijo emérito: Hilario Carlos de Jesús Salas Rivera, promotor del movimiento revolucionario en el Cantón de Acayucan.[6]


 Hilario C. Salas a los 18 años con su hermano.

El recuerdo también está presente en los pueblos veracruzanos fundados por migrantes oaxaqueños, y las evidencias documentales en sus archivos locales. Por ejemplo, en el Valle de Orizaba, entre los migrantes provenientes de diversos puntos del país y que laboraban en los primeros años de la fábrica de Santa Rosa; fundadores del pueblo, aparecen oriundos de Huajuapan, Asunción Chila, San Francisco Huapanapan y San Martín Atexcal.

Mientras que en la mitad del siglo XX el pueblo La Luz, cercano a Córdoba, fue fundado por mixtecos de las montañas de Tlaxiaco. Los mismos, junto con numeroso contingente de San Juan Mixtepec y apoyados por el exgobernador Cándido Aguilar, fundan posteriormente la Colonia Abasolo del Valle en el Municipio de Playa Vicente.[7]

En aquellos años de principios del siglo XX, afirmaba Juan Flores de Yolotepec: “todos nos dedicábamos a las labores del campo. Si íbamos a otras partes preferíamos trabajar en el campo. En el estado de Veracruz la tierra era prodiga, por eso los mixtecos migrábamos hacia allá; nos ocupan en cosechar maíz, frijol, cortar café y mango, en los trapiches y en la zafra[8].

En tanto que Arnulfo Hernández de Chazumba así recordaba los viajes a la costa de Veracruz y la labor de Santiago Martínez:

no precisamente a Veracruz sino al estado, pero el abuelo de mi esposa fue uno de los contratistas pudiéramos decir (..,) tenía su tiendita aquí muy bien armadita y eso, pero le daban oportunidad de juntar algunas gentes; 11, 15, 20 los que le encomendaban, y esos les decían cuadrillas (..,) pero esos iban al corte de caña, se pasaba la temporada de ese corte de caña y regresaban con sus centavitos..,”.[9]

 

Entre 1910 y 1930 los pueblos de donde salían los jornaleros agrícolas eran Chazumba, Olleras, Fronteras, Trujapan, Huapanapan, Huaxtepec, Acaquizapan, Joluxtla, Chinango, Tequixtepec, Nochixtlán, Mixquixtlahuaca, Zapoquila, Yolotepec, Tonahuixtla y Magdalena Tetaltepec. En algunos años, apuntaba Santiago Martínez, que también llevó  gente de Silacayoapan y Yucuyachi del lejano Distrito de Silacayoapan.

Martínez Guzmán reunía mayormente a gente entre los pueblos vecinos a Chazumba, pues le era posible por su gran preeminencia social en la región. Músico y ocasionalmente comerciante, tenía gran cantidad de conocidos y compadres en los pueblos localizados entre las ciudades de Tehuacán y Huajuapan. No fue el único enganchador en la región durante esas décadas: Florentino Salgado, Víctor Espinoza, Pomposo Arellano, Cándido Hernández, Silviano Toscano y Joaquín Toscano, entre otros, también participaron en esta lucrativa actividad. Enganchadores originarios de la región expulsora, porque además los ingenios solían mandar agentes que fungían como enganchadores a pueblos de la mixteca y la sierra oaxaqueña.

Santiago Martínez Guzmán. Fotografía de Arnulfo Hernández.

Los campesinos de la zona se dedicaban a cultivos de subsistencia y el dinero circulante era escaso. Algunos de los motivos para migrar a Veracruz fueron la pobreza extrema, la baja en el precio del sombrero de palma, la inexistencia de ganado en la familia, la falta de tierras propias para trabajar y las malas temporadas agrícolas. También, en algunos momentos de su vida los mixtecos requerían gran cantidad de dinero; como cuando se comprometían para el matrimonio porque acorde a los ritos matrimoniales requerían dinero suficiente para solventar su compromiso.

De igual forma el ser nombrado autoridad municipal. Cuando esto ocurría muchos migraban huyendo para no cumplir el cargo, mientras que otros; una vez terminada su comisión, migraban porque quedaban fuertemente endeudados. Lo mismo ocurría cuando se era nombrado mayordomo de alguna imagen religiosa, pues esto requería disponer de recursos monetarios para las cooperaciones que se les exigían.[10]

 El trayecto:

Los enganchadores reunían a su gente en el centro de Chazumba. Los provenientes de pueblos cercanos se mantenían en sus casas atentos a la fecha y horario de salida, mientras que los de comunidades más lejanas tenían que esperar en la posada que el enganchador se encargaba de conseguirles. Ya reunida una cantidad aceptable de mozos se formaba la cuadrilla.

Se aplicaba el término cuadrilla al conjunto de individuos enganchados para el trabajo agrícola de determinada finca o ingenio, y no implicaba un número determinado de integrantes por lo que podía ser de distinto tamaño. A dicho conjunto de migrantes se les asignaba un conductor responsable del traslado hasta los ingenios de Veracruz, persona capaz por conocer el camino y los contactos necesarios. Así como de confianza absoluta del enganchador; pues el éxito y las ganancias dependían en gran medida de la eficiencia del conductor de cuadrilla. Como lo fue Homobono Larios, persona de confianza de don Santiago Martínez, aunque en muchas ocasiones él mismo Martínez condujo a las cuadrillas.

La documentación localizada no arroja suficiente información sobre los meses en que migraban mayoritariamente los mixtecos de esta región, migración determinada por decisiones individuales, así como por el ciclo agrícola regional. El proceso comenzaba hacia noviembre de cada año, y las remesas de jornaleros agrícolas no se detenían y podían continuar durante todos los meses de zafra, de noviembre-diciembre a mayo-junio. Sin embargo, durante todo el periodo de estudio, los migrantes que disponían de tierras propias en sus pueblos solían regresar a la Mixteca al iniciar las lluvias para labrar sus parcelas, conllevando un alto riesgo para la producción del ingenio.

Los estudios del trabajo en los ingenios han determinado la necesidad de mano de obra abundante durante toda la zafra, pues el corte tiene que responder a las necesidades del molido para asegurar el mayor aprovechamiento y rendimiento de la producción, un retardo en el abastecimiento de la caña cortada implica menor producción.[11] Por eso la necesidad de establecer medios de control y contratos con las cuadrillas para asegurar que cumplirían su estancia mínima requerida. Aunque en este caso migratorio las cuadrillas iban ya enganchados y destinados directamente a los ingenios, en general los mixtecos no viajaban únicamente al corte de caña, cualquier otra actividad agrícola era aceptada.

Se iban principalmente los hombres, adultos y también muchachos recién entrados a la adolescencia. Aunque numéricamente están menos representadas también migraban mujeres. En los adelantos en efectivo que se les hacía destacan enormes disparidades: un hombre podía recibir 20 pesos en 1915, mientras que un muchacho recibía la mitad o menos, y las mujeres nada, puesto que no viajaban solas sino como parte de una familia y su esposo era quien recibía el dinero.[12]

El adelanto de dinero no aseguraba el cumplimiento de lo pactado, tal como nos indica el juicio legal que entabló en Huajuapan Manuel Corro Vásquez contra Víctor Espinoza de Chazumba en el año de 1903, pues:

Don Víctor Espinoza (..,) esta comisionado por un señor González de San Andrés Tuxtla para que le consiga gente que trabaje en la finca del señor González (..,) con tal motivo el expresado Espinoza antisipa dinero a individuos que solicitan trabajo, y por tal causa, varios individuos de los pueblos de Nochistlán, Chazumba, Olleras, Frontera, Huapanapam, Tequixtepec, Chinango, Jolustla y Acaquizapan (..,) le eran deudores de algunas cantidades que hacen en junto una suma de consideración”.[13]

            Espinoza se había comprometido a pagarle a Corro una comisión si lograba que sus deudores pagaran o se fueran con él a trabajar a Veracruz, pese a recuperarle 1000 pesos no le pago la comisión pactada.

Así, las cuadrillas no se iban a buscar trabajo, ya el enganchador tenía contrato con los dueños de los ingenios. A Martínez Guzmán, previamente remitían dinero a Veracruz o a Tehuacán mediante casas financieras como la de los “Viya Hermanos Sucesores”, o la “Gómez Trapaga Hermanos”. Dinero necesario por los gastos que implicaba pagar posadas, alimentos y pasajes durante todo el trayecto. Además que para asegurar la mano de obra necesaria para el corte de caña mediante el adelanto de dinero en efectico.

Las horas de salida no son posibles precisar. La cantidad de gente, su edad, el número mujeres y la salud de los integrantes de la cuadrilla determinaban si caminaban hasta pernoctar en Zapotitlán Salinas, o podían caminar todo el día hasta Tehuacán. Ya estando en esa ciudad, los horarios del tren establecían la hora de salida a la estación de Esperanza, y de ahí a Veracruz donde continuaban hasta Alvarado, donde desemboca el Papaloapan. Seguían en lancha hasta Tlacotalpan donde, de acuerdo a los ingenios con que tenían contrato, comenzaban a entregar las cuadrillas de mozos.

Si de por sí no era un viaje fácil y la estancia misma difícil para los mixtecos, durante la década revolucionaria la necesidad de migrar y los riesgos se incrementaron. Desde su salida el recorrido a pie era considerable, aquellos que viajaban solos se exponían al riesgo de ser asaltados y a la leva forzada, solían encontrar poblaciones tomadas por los revolucionarios, el tren podía descarrilar, y los que viajaban a pie cruzaban los túneles del tren con el riesgo de ser prensados, además del tráfico fluvial interrumpido o detenido por los revolucionarios.

 La zona receptora.

Veracruz era la tierra de la promisión para todo campesino pobre del interior del país, sobre todo para los mixtecos. De manera opuesta a sus interminables montañas aquí una extensa zona costera con altos niveles de humedad permitía una agricultura intensiva. La zona expulsora se caracteriza por la selva baja y el semidesierto donde se criaban vacunos famélicos y solo las cabras engordaban en tiempos de lluvia. La zona receptora en cambio contaba con extensas planicies selváticas, convertidas a fuerza de destrucción biológica en pastizales para la ganadería extensiva.

            Los mixtecos tratados en éste estudio arribaban a la extensa cuenca baja del Papaloapan. Aquí la abundancia de lluvias y el clima permitían la agricultura de productos de exportación: café, tabaco, plátano, piña, cítricos, y por supuesto caña de azúcar. Mientras que en su zona de origen los cultivos de autosubsistencia estaban sometidos al régimen de las lluvias de verano y limitados a la triada mesoamericana de maíz, frijol y calabaza. Cuando les iba bien levantaban una cosecha, cuando no la recolección de productos de monte, su atajo de chivos y el tejido de sombrero les permitía malpasar el año.

Si la naturaleza favorecía la producción agrícola en la costa veracruzana, factores histórico-sociales habían convertido a la entidad federativa en una de las economías más pujantes y desarrolladas del país. Ya desde época colonial contaba con el principal puerto del país, y para fines del siglo XIX el sistema económico porfirista favoreció el arribo de capitales nacionales y extranjeros que habían desarrollado importantes corredores industriales, mientras que las leyes liberales habían posibilitado el acaparamiento de tierras para la agricultura de exportación.

Aun con lo anterior, la zona estaba relativamente poco poblada, apenas los avances médicos habían podido enfrentar los males del trópico, por lo que la mano de obra no era suficiente para abastecer las necesidades de una economía en ascenso, favoreciendo flujos de migración que llegaba de diversos puntos del territorio nacional. El polo de atracción económica era de tal fuerza que no solo los oaxaqueños eran atraídos a la entidad, aun de zonas mejor posicionadas económicamente como el valle de Puebla-Tlaxcala viajaban en gran número a la agricultura y la industria veracruzana. Como parte de la política de una colonización blanca se dieron facilidades a los colonos europeos y norteamericanos interesados en poblar el espacio, aunque en general fue una zona de recepción de mestizos e indígenas originarios del interior del país.

Históricamente habían ocurrido importantes cambios en la economía regional, de tal manera que el algodón, principal cultivo en el Cantón de Cosamaloapan había decaído, en tanto que en la parte alta de la cuenca el cultivo de la piña iba en ascenso al igual que el del plátano. En el caso del azúcar, aunque con larga tradición en la zona, había comenzado su ascenso a fines del siglo XIX y su auge se da entre 1910 y 1930. En nuestra región cañera de estudio, hacia 1910 había 13 ingenios y 6 trapiches que se habían venido modernizando, y que padecían las crisis recurrentes de un producto inserto en el mercado mundial, además de tener que competir con la producción del estado de Morelos. Los dueños paliaron la situación endeudándose, pagando bajos salarios a los trabajadores y destinando parte de sus terrenos a otros cultivos comerciales.


El tendido de vías férreas originó cambios importantes en la economía regional, la prolongación del ramal que unió la zona de Orizaba-Córdoba con el Istmo de Tehuantepec determino que Cosamaloapan se posicionara económicamente en la región, desplazando a antiguos centros como Tlacotalpan y Alvarado dependientes aun de las antiguas vías fluviales.[15]

Santiago Martínez trabajó para diferentes ingenios durante el lapso de estudio. Con Santa Fe en 1911, con San Francisco El Naranjal y Paraíso Novillero en 1915, para el San Miguel Tlacotalpan en 1920, en 1924 con Cuatotolapan y para 1925 con El Modelo. En su documentación destacan el Ingenio Santa Fe y Paraíso Novillero por los varios años en que envió gente para el trabajo, así como por la comunicación constante que tendió con ellos.[16] Es por ello que centraremos nuestra atención en estos dos ingenios, sin descartar que otros enganchadores de la región mixteca trabajaran para otros ingenios en toda la región de la Cuenca baja del Papaloapan.

Si bien el enganchador principal de éste estudio no trabajó con San Cristóbal, su cercanía a los ingenios de estudio, su trascendencia en el tiempo, y los estudios que se han realizado sobre el mismo nos proporcionan información relevante del trabajo dentro de un ingenio en las primeras décadas del siglo XX, por lo que es de conveniencia tomarlo como punto de referencia. Fundado hacia 1896, a 8 kilómetros río abajo de Cosamaloapan, contaba con poco más de 7000 hectáreas a principios del siglo XX. Con capital de origen mexicano y español se compró maquinaria norteamericana con lo que comenzó su producción. Su desarrollo fue de tal magnitud que se llegó a conocer como “El gigante del Sotavento”.

Mapa de la región receptora y algunos de los ingenios mencionados. Elaboración personal.

Paraíso Novillero fue fundado con capital francés hacia 1898. Sobre el río, kilómetros más arriba de Chacaltianguis, casi llego a completar las 10,000 hectáreas.  La abundancia y riqueza de sus tierras posibilitaron el cultivo de hule, frutales y hortalizas, así como la cría de ganado vacuno. Su ascenso fue hasta 1919 cuando las situaciones a nivel local, nacional e internacional cambiaron, lo que conllevo a su decadencia.

Muchos kilómetros más abajo sobre el Papaloapan y a 17 kilómetros de Tlacotalpan, en 1903 aparece el Ingenio Santa Fe. Con capital norteamericano de la Mexican Sugar Refining Company Limited. Convirtiéndose en uno de los más grandes y modernos, llegando a contar con su propia flota naviera para trasladar sus derivados de caña.[17]

 El trabajo

Una vez que llegaban al ingenio eran recibidos por el administrador y las cuentas ajustadas con el encargado de la conducción de la cuadrilla. El ingenio Santa Fe siempre reconoció los gastos de mujeres y muchachos excedentes, sin embargo no necesariamente los contrataban.

Hay que precisar que dentro de los ingenios había dos tipos de trabajadores, los que beneficiaban la caña para convertirla en otros productos dentro de las instalaciones; obreros, y los que trabajaban en el campo en la atención, quema y corte de la caña; jornaleros. Esta distinción no solo implicaba el espacio físico donde se desarrollaba su labor, sino diferencias muy importantes. Mientras los trabajadores del trapiche eran de las localidades cercanas, tenían un mejor salario, más meses de trabajo al año, así como un horario que cumplir y posibilidad de organizarse, los jornaleros agrícolas eran provenientes de otras puntos de la república, tenían bajos salarios comparativamente al de los obreros, únicamente seis meses de trabajo, trabajaban por destajo; lo que les llevaba a laborar todas las horas que sus cuerpos les permitieran; 10 o más, y por su trabajo; extendidos en el campo cañero, y sus orígenes diversos, tuvieron pocas posibilidades de organizarse como grupo, aunque ocasionalmente sus lazos de identidad étnica les permitieron movilizarse.

Ambos grupos, tanto obreros como jornaleros agrícolas, no tenían derechos, seguridad laboral o algún tipo de prestación. Sujetos a los caprichos de los administradores, estaban controlados y vigilados por los patrones, soportando abusos de las guardias blancas en los trapiches y de los cabos de cuadrilla en el campo. La violencia revolucionaria en el área, aunque de baja intensidad, justificó a los patrones para armar rurales, como ocurrió en San Cristóbal, y para fortalecer la vigilancia de las actividades políticas de los trabajadores.

El maltrato a los trabajadores no quedó registrado en la memoria de los migrantes ni en los documentos de Martínez Guzmán, antes bien en la memoria de los ancianos siempre se guardó una gran consideración por don Santiago y su familia; quizá siempre procuro el bienestar de sus paisanos enganchados. Sin embargo otras fuentes nos aportan información de que los abusos eran comunes.

Esos abusos llevaron a que los mozos abandonaran los ingenios donde el nivel de explotación les era intolerable, como ocurrió en febrero de 1913 dentro del ingenio San Francisco de Tlacotalpan, en que se sublevó una cuadrilla. Abandonaron el trabajo y a su paso incendiaron los cañales, por lo que las autoridades aprenden a 20, y ocasionan que se levanten 200 más con el fin de liberar a sus compañeros detenidos. La autoridad local dio trámite para una solución favorable a los trabajadores, más por el temor del desorden generalizado que por vocación de protección al jornalero agrícola. Esta posibilidad de abandono masivo del trabajo no frenó el abuso, y los patrones tenían guardias blancas en el trapiche que vigilaban las actividades políticas de obreros, y controlaban al cabo de cuadrilla que vigilaba la organización de los jornaleros, además de la confabulación con las autoridades locales y cantonales.[18]

Más de un migrante mixteco se sintió engañado por los enganchadores veracruzanos que visitaban sus montañas y les prometían altos salarios y condiciones favorables. Una forma de solucionarlo era abandonar el ingenio y buscar trabajo en otras fincas o ingenios. Y es que los ingenios se peleaban la mano de obra, por lo que establecieron formas de control a fin de asegurar los trabajadores, ya apuntamos las formas represivas, pero también se incluyen otras no tan agresivas tales como el trabajar con enganchadores de confianza, solicitar listas con nombres de los mozos, y el facilitar adelantos económicos. Decían los Viya Hermanos a Martínez Guzmán: “si puede evitarlo, no haga anticipos que a nadie estamos haciendo, pero, por supuesto, si Cuatotolapan los está haciendo, tenemos que competir con esa finca para que no se lleve la gente”.

Pero incluso los enganchadores se robaban entre si sus cuadrillas, como en 1921 en que Santiago Martínez pasó el mal rato y la vergüenza de que otro vecino de Chazumba convenciera en medio de la embriaguez a sus compañeros para abandonar Santa Fe y llevarlos a San Cristóbal, aunque ahí no se quedaron y se movilizaron hasta el ingenio San Gabriel.[19]

Pese a los maltratos y abusos en algunos ingenios, la cantidad de personas que migraba se incrementaba conforme la pobreza se extendía en la región. Durante octubre de 1915 salieron de Chazumba 65 personas de diferentes pueblos rumbo a Paraíso Novillero y 66 a Santa Fe. Para mayo del año siguiente salieron 23 más. Durante esos dos años la región expulsora padeció enfermedades, malas cosechas y las entradas de revolucionarios a sus pueblos, motivos de peso que orillaban a escapar de la zona.[20]

Aun así, el trabajo agrícola en los campos veracruzanos tenía la capacidad para absorber gran cantidad de mano de obra, y los ingenios estaban interesados en obtenerla. Para convencer a Martínez Guzmán de trabajar con ellos, los Viya Hermanos en agosto de 1916 le escribían: “Estamos conformes con pagar á Ud. $25.- infalsificable de comisión por hombre que nos consiga para el Ingenio Santa Fe y está bien que venga la gente en partidas de 10 hombres, si no se pueden traer más…, pero estamos dispuestos a recibir TODA la gente que nos mande”.

Además, para atraer a los jornaleros se comprometían a proporcionar buenos salarios: “Estamos pagando $3.50 infalsificables de jornal, alimentos, y medicinas.- A los cabos $4.- en las mismas condiciones.- A las molenderas diez centavos  por ración. A las cocineras $1.- diarios. A las mujeres, por supuesto, también damos comida. En cuanto al tiempo que puedan estar en el Ingenio es indefinido, todo el que quieran, procurando siquiera seis meses, ó hasta el fin de la próxima zafra que será Abril ó Mayo”.[21]

El corte de caña era un proceso pesado que desanimaba a los habitantes locales a trabajar, a excepción de los más necesitados, por lo durante el tiempo de la zafra la población en la región tenía un incremento considerable a causa de los migrantes. Mientras que en Santa Fe llegaron a trabajar 200 en el trapiche y más de un ciento en los campos de manera regular, en San Cristóbal ocupaba a más de 200 trabajadores agrícolas durante la época revolucionaria y su crecimiento desmesurado en la década de los 20´s obligo a tener más de 300 trabajadores de campo. Durante la zafra de 1915-1916 solo Martínez Guzmán introdujo a la región 154 jornaleros, y para 1925 llevó a más de 100 trabajadores enganchados a Paraíso Novillero.

Ya estando allá, el mixteco percibía las grandes diferencias con su región y las incomodidades del trabajo: la humedad tropical les incomodaba, el zancudo, la nigua y la conchuda se les pegaba a la piel, así como el pinolillo y el pica-pica podían soltar sus aguates en el aire. Juan Flores recordaba la experiencia: “con el trabajo la playera se sudaba, la exprimía y me la volvía a poner. La ropa siempre estaba llena de lodo. En donde tenía que chapear (..,) el agua llegaba hasta las rodillas, lo mismo donde tenía que sembrar..,”

Además, precisaba jocoso: “Me gustaba comer mucho, siempre tenía mucha hambre,  en una comida terminaba hasta un cuartillo de maíz, o sea veinticinco tortillas, una jícara grande de atole,  y bastantes frijoles. Cuando no había, comía zapote lingo”.[22] Porque el cambio de dieta y la cantidad eran importante para aportar suficientes kilocalorías que el trabajador necesitaba para soportar altas temperaturas y largas horas de trabajo.

 La Revolución en la zona

Si en la región expulsora los movimientos revolucionarios tenían un impacto importante y la pobreza y el hambre se extendían, en los alrededores de Cosamaloapan las cosas eran diferentes, en esta región los movimientos políticos revolucionarios no tuvieron un impacto tan importante como lo tendría la primera reforma agraria.

La participación armada en la zona fue muy escasa, debido a la baja densidad poblacional, la inexistencia del peonaje, salarios relativamente altos y la estructura clientelar que dominaban la elite regional basada en el arrendamiento de tierras. Fue así como los escasos movimientos maderistas, incluso el que logró tomar la cabecera cantonal, no tuvieron cauda de seguidores, siendo sofocados por las elites locales porfiristas que controlaban la percepción popular mediante medios de comunicación escritos. El movimiento zapatista apenas y tuvo algunos seguidores, quienes en realidad pugnaba por intereses locales. Más aun, muchos “revolucionarios” en realidad pertenecían a las clases acomodadas que procuraban así inclinar el poder a su favor ante la amenaza de otras facciones de elite o de movimientos de carácter popular.

Cuando los Carrancistas arribaron a Veracruz instalan en el poder a Cándido Aguilar quien promueve la remoción de autoridades de tendencia porfirista y ratifica las promesas de carácter agrario de Venustiano Carranza, atrayendo así a las masas populares de la región de la cuenca. El Cantón de Cosamaloapan fue considerado clave y su control efectivo urgente, pues la riqueza ganadera y agrícola les eran necesarias para su guerra contra otras facciones revolucionarias, pero además les permitía el acceso a Oaxaca por el camino de Tuxtepec, o bien por ferrocarril llegando al Istmo de Tehuantepec, además del control de Tabasco y Chiapas. Por ello prestaron mucha atención a la zona y si las regiones aledañas mostraron mayor virulencia, Cosamaloapan se caracterizó por la tranquilidad y posibilidad de continuar sus actividades económicas a partir de 1915, tras breves levantamientos y estallidos sin mucha repercusión en la infraestructura productiva.

De tal manera que la primera etapa de la Revolución no impactó seriamente en el trabajo de los ingenios y la producción cañera, antes bien una serie de factores hicieron que fuera una década de crecimiento para los ingenios veracruzanos. La destrucción de los ingenios de Morelos, que tardaron muchos años en volver a operar, apertura la posibilidad de abastecer el mercado interno nacional, pero además la Primera Guerra Mundial ocasionó una baja en la producción de azúcar a nivel mundial, ocasionando un alza en el precio del producto, y los ingenios de la Cuenca se interesaron en abastecer éste mercado.[23]

Si la Revolución en un principio no afectó directamente a la zona, la Ley Agraria del 6 de enero de 1915 si tuvo un impacto mucho mayor. Atrae a los campesinos a la causa carrancista y, gracias a los promotores agrarios enviados por el gobernador Cándido Aguilar la legislación es conocida por las comunidades veracruzanas. De manera inicial solicitan restitución de sus tierras Alvarado, Cosamaloapan, Chacaltianguis, Tesechoacan y Tuxtilla. Pidiendo terrenos que en el siglo anterior, durante la desamortización, las elites cuenqueñas se habían apoderado, con el paso de los años muchas de estas tierras habían sido incorporadas a algunos ingenios.

En Cosamaloapan los resultados finales hacía 1920 no fueron favorables para los campesinos, pues aunque se buscó afectar a San Gabriel y a San Cristóbal, sus dueños apelaron a las leyes, retrasaron su aplicación, y convenientemente dividieron algunas áreas en lotes de 50 hectáreas, extensión que la misma ley protegía, además que inicialmente el gobierno procuro proteger a las agroindustrias de la afectación agraria. Aunque algunos hacendados afectados se mostraron hostiles a los campesinos, de manera inteligente los dueños de ingenios y los productores de plátano supieron aprovechar la situación, pues disminuían las tensiones agrarias al permitir que los campesinos ubicados dentro de sus campos sembraron para su autoconsumo, pagaban altos salarios y usaron efectivas redes de patronazgo y clientela. Como tenían mayor interés en la producción de la caña que en la propiedad de la tierra, en caso de ser afectados por la Ley agraria y tuvieran que entregar terrenos, se comprometían a comprar la producción del ejidatario y mediante otros mecanismos de control siguieron asegurando la producción.[24]

Además del agrarismo, en la Revolución se gestaron otros cambios que tendrían repercusión años después. La región fue campo de acción del Partido Liberal Mexicano antes de la Revolución, cuya predica se realizaba mayormente entre trabajadores como los tabacaleros y los obreros del trapiche. Con el gobierno revolucionario en Veracruz a los obreros les fue finalmente posible organizarse. En septiembre de 1914 se formó un Sindicato de estibadores y jornaleros en Tlacotalpan, y al mes siguiente nace el Sindicato de Obreros “Paz y Progreso” del ingenio Santa Fe.

Tanto agrarismo como sindicalismo son mayores durante la década de los años 20´s, por ejemplo en 1925 había dos sindicatos en San Cristóbal y uno en Paraíso Novillero, mientras que el del ingenio Santa Fe había hechos considerables avances en su organización política. Los sindicatos procuraron la aplicación de la Ley del Trabajo de 1918 expedida por el gobernador Cándido Aguilar.[25] El horario máximo de trabajo, las mejoras salariales y la seguridad laboral fue del interés  de los obreros del trapiche, muchos de ellos originarios de la zona, así como la restitución de tierras y posteriormente la dotación de ejidos lo fue de los pueblos veracruzanos.

Cabe preguntarse el impacto que tuvieron la organización obrera y las demandas agrarias de los veracruzanos de la cuenca entre los jornaleros agrícolas de la mixteca, la información localizada parece indicar que muy poco en realidad. La mayoría de ellos eran migrantes con aspiración de regresar a sus comunidades una vez terminada la zafra, muchos de ellos monolingües, los más bilingües, sus orígenes eran de diversas comunidades mixtecas y su filiación étnica no iba más allá de los nativos de su pueblo, acaso extendiéndose a comunidades vecinas con los que no tuvieran conflictos ancestrales.

Es importante preguntarse si durante el proceso sindicalista y agrario que integró esencialmente a los nativos de la cuenca del Papaloapan, los patrones hicieron uso de estos indígenas mixtecos como grupo de choque, y que les favorecieran particularmente para asegurar la mano de obra y sus ganancias económicas. Tal vez las comunidades de origen mixteco, surgidas en los años 30´s en la costa veracruzana, hayan sido proyectadas por la burguesía agroindustrial para asegurar un repositorio seguro de mano de obra barata.

También cabe la posibilidad que durante la organización política agraria promovida desde el gobierno de Adalberto Tejeda, los agraristas se hayan acercado a estos grupos jornaleros en su combate contra los terratenientes integrándolos a su organización. El agrarismo veracruzano tuvo tal fortaleza que se concretó mediante la creación de una Liga Nacional Campesina con fuerte influencia de los veracruzanos. A fines de los años 20´s la organización política de los agraristas  y sus ventajosas alianzas con el gobierno estatal, recrudecieron la violencia entre terratenientes y campesinos. Una línea de investigación que se abre es precisar que relación tuvieron los jornaleros agrícolas de origen mixteco en estos conflictos y a que bando se afiliaron.[26]

            Durante toda la temporalidad de estudio, una vez que se acercaba mayo, el riesgo del abandono del trabajo por parte de los jornaleros agrícolas se hacía mayor, las lluvias en su región de origen comenzaban a prepararse y les era necesario volver a sus parcelas para comenzar su ciclo agrícola anual. Cuando finalmente regresaban a la región otra vez viajaban acompañados por su seguridad, los ladrones en la mixteca sabían bien que los jornaleros regresaban cargaditos de dinero. El dinero ganado lo ocultaban en su ropa, además de traer ayates con ropa para sus familiares u otros regalos. Así recuerda Carmen Ceballos Báez el retorno de su tío Gregorio: “Estaba llenecito su culebrón de dinero, entonces se acostumbraba culebrón, como cinturón pero cosido, allí se guardaban el dinero, era puro peso; puro peso grande esos que parecen espejos.., traiba harto dinero y ropa”.

En este ir y venir viajaban ideas, creencias, hábitos y costumbres. Historias de vida de migrantes, con sus aspectos luminosos como la posibilidad de hacerse de dinero, conocer nuevas regiones, traer ideas de mejoramiento social a sus comunidades, así como aspectos oscuros de historias sobre muerte y separación. El mismo tío que recordaba Carmen Ceballos fue muerto por uno de sus paisanos que lo embriago y lo ahorco para robarle su dinero. Y su tía Jacoba que cuando se fue a Veracruz dejo a sus 4 hijos en casa de su madre: “un chamaco todavía se quedó arrastrando la cola, todavía no se paraba apenas empieza a pararse. La mujer se fue pa Veracruz, ahí llego encontró hombre después que ya ni volvió a preguntar hasta como a los cuatro años, tonces regreso, dicen ya nomás a robar los hijos y se largó.., todos se fueron a Veracruz”, con todo y metate, hacha, machete y pala de los dueños de la casa.[27]

 Decadencia de la migración

La economía regional en la Mixteca quedo devastada luego de la etapa armada de la Revolución, eso llevo a un gran movimiento migratorio con el que los habitantes de la zona quisieron paliar su pobreza. Tantos llegaron a ser los migrantes que la autoridad municipal de Chazumba temió la despoblación de algunos barrios y rancherías. Por eso se tomaron medidas para frenar la salida de gente, tales como el cobrar impuesto a los enganchadores, prohibir terminantemente la migración a los ciudadanos, y extender las medidas locales a los municipios vecinos. Fue así como se ordenó la aprehensión de Cándido Hernández en diciembre de 1921 por haber convencido a adolescentes en edad escolar a viajar con él al trabajo en Veracruz.

Aunque en la tercera década del siglo XX los ingenios se mantuvieron en crecimiento, los procesos internos en la Cuenca como el sindicalismo y el agrarismo comienzan a interferir en los procesos productivos y, consecuentemente, en la menor necesidad de mano de obra externa. En la documentación de Santiago Martínez Guzmán la información sobre el traslado de migrantes al trabajo de los ingenios termina hacia 1925. Las causas que conllevaron a la disminución de la migración a la costa veracruzana se encuentran tanto en la zona expulsora como en la receptora.

En la región expulsora, aunado a las medidas del gobierno para evitar la migración,  la construcción de caminos, escuelas e infraestructura municipal requirieron la mano de obra local que mediante tequios y faenas construyó esas obras. Además a principios de 1930 comienzan con sus propias demandas agrarias y otros puntos de migración comenzaron a establecerse: Huajuapan, el valle de Orizaba, Tehuacán,  Puebla y México.[28]

En la zona receptora las demandas agrarias que venían de la década anterior se incrementan, de restitución de tierras se pasó a la petición de dotación de ejidos, solicitudes agrarias aún mayores en los años 30´s con altos niveles de violencia. Así también el sindicalismo se incrementa notoriamente a partir de 1925 dentro de los ingenios, gracias a la labor de la CROM. La inexperiencia política inicial y el control efectivo de los patrones sobre los trabajadores durante los primeros años se habían superado, y la organización obrera se fortaleció con la vinculación de algunos comités sindicales al Partido del Trabajo de Tlacotalpan que en 1922 se convierte en una Cámara del Trabajo.

Los grupos sindicales ocupan la huelga como arma de lucha y las relaciones de los obreros con los patrones se vuelven conflictos en escalada. Con el argumento de la baja de precio del azúcar a nivel nacional e internacional, los patrones tratan de efectuar restricciones salariales y pagar con vales, o el desempleo. Situación intolerable para los trabajadores en general, por lo que los mayores conflictos estallan al iniciar la década de los 30´s.[29]

Estas situaciones, junto con la competencia entre ingenios y las crisis recurrentes del mercado internacional conllevaron a la desaparición de los ingenios cañeros. Mientras San Cristóbal es el único que se fortalece y puede remontar la etapa, Santa Fe desaparece en 1937 a causa del fuerte sindicalismo entre sus filas obreras, aunque nunca había sido un negocio saludable desde al menos 1908. Mientras que Paraíso Novillero se ve fuertemente afectado por las dotaciones a pueblos colindantes y desaparece a fines de los 30´s.

Por último, una serie de inundaciones entre 1930 y 1933 ocasionan un mayor hundimiento de la actividad productiva. Ante todo éste escenario desolador, las condiciones laborales y de vida de los jornaleros mixtecos se vuelve insoportable. Así fue como los mixtecos dejaron de viajar en gran número a Veracruz al trabajo de los ingenios.  Cabe el preguntarse cómo se organizaron algunos de ellos de tal manera que durante el agrarismo veracruzano se vieron beneficiados con dotación de ejidos en diversos puntos del estado, quedándose ahí con sus familias para siempre y cortando así el flujo migrante mas no la comunicación con sus montañas originarias.

La migración al trabajo agrícola de la costa del Golfo continuó pero en mucha menor medida hasta la mitad del siglo XX, ya aparecían en el horizonte del migrante otros muchos puntos de destino. Luego de otros puntos de llegada dentro del territorio nacional, el de Estados Unidos se convertiría en el más atractivo y recurrente hasta la actualidad para los mixtecos.

 Conclusiones

Durante las primeras tres décadas del siglo XX en la Cuenca baja del Papaloapan hicieron su aparición una serie de ingenios cañeros que colocaban su producción en el mercado nacional e internacional, si bien la economía del azúcar era bastante errática y hubo años de crecimiento y años de estancamiento, en general fue una producción en ascenso hasta los años 30´s en que factores como la organización sindical en la región, el reparto agrario y algunas catástrofes naturales llevaron a una reorganización económica.

            Al mismo tiempo, una serie de factores internos en la Mixteca; donde destaca el agotamiento de recursos naturales, obligan a sus habitantes a migrar hacia la costa veracruzana, encaminándose durante estas tres primeras décadas a la Cuenca baja del Papaloapan para trabajar en los ingenios cañeros, aunque también se integraban a el trabajo agrícola que requerían otros cultivos de carácter comercial.

            Factores tanto en la región expulsora como en la región receptora originan un flujo migratorio que dura aproximadamente 30 años, como una experiencia histórica. Una experiencia histórica que hemos recuperado de forma cualitativa, posible reconstruir gracias a la rica documentación de Santiago Martínez Guzmán como enganchador, a las entrevistas con ancianos de la región y a las investigaciones que nos preceden.

Así fue posible reconstruir móviles de expulsión de la Mixteca y móviles de atracción en la Cuenca baja del Papaloapan, recuperar la forma de enganchamiento de los trabajadores mixtecos, el trayecto y sus peligros, la estancia y el trabajo durante el tiempo de zafra, el tramo de regreso y sus peligros implícitos, de manera somera la historia de los ingenios en esta época, los motivos de la decadencia de los ingenios y consecuentemente de la migración mixteca. Además de proporcionar a estos enganchadores y jornaleros agrícolas nombres, apellidos y rostros, de los que han estado carentes en las investigaciones realizadas sobre los ingenios.

Se hace evidente que, como toda investigación histórica, más que proporcionar respuestas tajantes a dimensiones tan ricas como es la migración desde una perspectiva histórica y el trabajo en los ingenios veracruzanos, se generan una serie de preguntas para la investigación, tanto para la zona expulsora de migrantes como para la zona expulsora.

            Preguntas tales como: ¿Cuándo inicia la migración a Veracruz por parte de los mixtecos?, ¿Que poblaciones o microrregiones participan en esta dinámica migratoria?, ¿Qué impacto tiene éste fenómeno en la sociedad indígena mixteca?, ¿Cómo influyo el agrarismo veracruzano en el posterior agrarismo de la Mixteca? entre otras preguntas útiles para investigaciones posteriores.

Así como para la Cuenca baja del Papaloapan cabe cuestionarse: ¿Contrataban los dueños de los ingenios a los mixtecos por su mayor posibilidad de explotación?, ¿Ocuparon a los jornaleros mixtecos como grupo de choque en sus dinámicas contra los peones veracruzanos?, ¿Favorecieron las elites agroindustriales el establecimiento permanente de los migrantes mixtecos como mano de obra de reserva?, ¿La dotación de ejidos a colonos mixtecos fue obra de elites posrevolucionarias que crearon así bases para control político?, ¿Qué tantos migrante mixtecos se quedaron permanentemente?, entre otras.

Es así como aún quedan espacios de investigación por explorar en la búsqueda de respuestas que, como bien sabemos los historiadores, mientras nos respondemos unas preguntas, generamos otras tantas, por lo regular muchas más.


ANEXOS [ESTOS NO APARECEN EN LA PUBLICACIÓN DE LIBRO POR ESPACIO]

Listas de cuadrillas para los ingenios de Veracruz entre 1915 y 1916. Elaboradas a partir de la información de documentos diversos de Santiago Martínez.

Anexo 1

Cuadrilla para el Ingenio Santa Fe. Mayo de 1915.

Núm.

Nombre

Anticipo

1

Amador Maldonado por cuenta de él $7 y por su mujer $5

$12.00

2

Casiano Mendoza

$7.00

3

Cristóbal Gómez $7. Su mujer $5

$12.00

4

Amado Vivar $7. Su mujer $5

$12.00

5

Francisco Rodríguez

$7.00

6

Patricio Ornos

$7.00

7

Juan Rojas

$7.00

8

Miguel Vidal

$7.00

9

Justo Barrios

$7.00

10

Lorenzo Duran $7. Su mujer 5

$12.00

11

Juan Mendoza

$7.00

12

Simón Vidal

$7.00

13

Jesús Duran

$7.00

14

Patricia Duran

$7.00

15

Juan García $7. Su mujer $5

$12.00

16

Cándido Alvarado $7. Su mujer $5

$12.00

17

Marcial Reyes

$7.00

18

Francisca Guerrero

$0.0

19

Perfecta Rojas

$0.0

20

Lorenza Castillo

$0.0

21

María Ramírez

$0.0

22

Juana Barrera

$0.0

23

Francisca Zarate

$0.0

24

(Fran)cisco Larios de Chazumba

s/d

 

 

 












Anexo 2 a

Anexo 2 b


Anexo 2 c

Anexo 3

Cuadrillas para el Ingenio Santa Fe. Julio 1916

Núm.

Primera Remesa

Anticipo

1

Hilario Ortiz

$30

2

Leandro Bustamante

$40

3

Marcelino García

$45

4

Catarina García

$10

5

Pilar Vidal

$08

6

Teófilo Sánchez

$39

7

Isidoro Galeana

$30

8

Ricardo Rojas

$30

9

Francisco Cora

$30

10

Jesús Morales

$20

11

María Andrea

$05

12

Severiano Bustamante

$50

Núm.

Segunda Remesa

Anticipo

13

Policarpio Herrera

$30

14

Miguel Herrera

$25

15

Félix Corro

$25

16

Octaviano Ramírez

$15

17

Julio A. Pérez

$53

18

Pablo Pérez

$52

19

Bernabé Pérez

$30

20

María Anastasia

$05

21

Petra Corro

$05

22

Victorico Buseta

$30

Núm.

Tercera Remesa

Anticipo

23

Julián Méndez

$18

24

Genaro Méndez

$18

25

Donato Olivera

$40

26

Francisco Olivera

$20

27

Francisco Chávez

$30

28

Eugenia Jiménez

$00

29

Fidencio Morales

$50

Núm.

Cuarta Remesa

Anticipo

30

Amado Maldonado

$23

31

Casiano Mendoza

$14

32

Cristóbal Gómez

$19

33

Amado Vivar

$19

34

Francisco Rodríguez

$13

35

Patricio Ornos

$14

36

Juan Rojas

$12

37

Miguel Vidal

$22

38

Justo Barrios

$14

39

Lorenzo Durand

$21

40

Juan Mendoza

$12

41

Simón Vidal

$12

42

Jesús Durand

$12

43

Patricio Durand

$12

44

Juan García

$22

45

Cándido Alvarado

$22

46

Marcial Reyes

$12

47

Narciso Larios

$40

48

Francisca Guerrero

$3

49

Perfecta Rojas

$3

50

Lorenza Castilla

$3

51

María Ramírez

$3

52

Juana Guerrero

$3

53

Francisca Zarate

$3

Núm.

Quinta Remesa

Anticipo

54

Florentino Salgado

$10

55

Rosalino Salgado

$5

56

Macario Salgado

$25.25

57

Juan Oraga

$25.25

58

José Lázaro

$25.25

59

José Peral

$25.25

60

Guzmán Lázaro

$25.25

61

Juan Lázaro

$5

62

Fernando Lázaro

$5

63

Emiliano Salgado

$5

64

Genaro Salgado

$5

65

Margarita de la Rosa

$5

66

Cayetana Vivar

$5

67

Antonia Miranda

$5

68

Sebastián Hernández

$19.25

68

Pascual Miranda

$0.0

Núm.

Sexta y última Remesa

Anticipo

69

Sixto Méndez

$20

70

Bartola García

$0.0

71

Apolonio García

$0.0

A partir de la cuarta remesa apuntan que se paga peaje en Huajuapan y posada en la misma ciudad, proviniendo del área de Silacayoapan.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 






























FUENTES DE INFORMACIÓN

 FUENTES PRIMARIAS
AHJO Archivo Histórico Judicial de Oaxaca, Huajuapan, Civil, Año 1903, Legajo 93.
AMSCH  Archivo Municipal de Santiago Chazumba, Presidencia, Cajas: 6, 7 y 19.
Documentos de la Sra. Esperanza Martínez, Tehuacán, Puebla.
Documentos y fotografías del Sr. Arnulfo Hernández. Villa de Santiago Chazumba, Oaxaca.
Documentos y fotografías del Sr. Alfonso Barrios. Villa de Santiago Chazumba, Oaxaca.
ENTREVISTAS
BENÍTEZ, Máximo. Entrevista de 03 de enero de 2005.
CEBALLOS BÁEZ, Carmen. Entrevista de 06 de junio de 2004.
HERNÁNDEZ, Arnulfo. Entrevista de 06 de diciembre de 2004.
BIBLIOGRAFÍA
BESSERER Federico, Moisés Cruz. Historia de un trasmigrante [en línea], México, UAM-Iztapalapa, 1999, disponible en: http://docencia.izt.uam.mx/feder/besserer%201999b.pdf [Consultado el 25 de enero de 2015].

CEBALLOS SOTO, Ricardo, Historia de Santiago Chazumba: 1900-1920, Oaxaca México, PACMyC/CONACULTA-Ayuntamiento Municipal de Santiago Chazumba, 2007.

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GONZÁLEZ HUERTA, Neftalí, El Tupa. El mito de  un ser fantástico en una comunidad mixteca, México, PACMyC-CONACULTA, 2003.
 
HERNÁNDEZ, Alberto y Mary, O´CONNOR, “Migración, redes trasnacionales y conversión religiosa entre los mixtecos” [en línea], disponible en: Alteridades, vol. 23, núm. 45, enero-junio, 2013, México, pp. 9-23, disponible en:
http://www.redalyc.org/pdf/747/74728322002.pdf [Consultada el 25 de enero de 2015].
 
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http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=66000206 [Consultado el 25 de enero de 2015].
VARGAS MONTERO, Guadalupe, “Migraciones mixtecas y relaciones regionales a fines del siglo XIX” [en línea], disponible en: La Palabra y el Hombre, núm. 83, julio-septiembre 1992, pp. 47-57, disponible en: http://cdigital.uv.mx/handle/123456789/1566  [Consultado el 25 de enero de 2015].

VARGAS MONTERO, Guadalupe, “Mixtecos en el Papaloapan. Colonización y estructura identitaria”, en Gilberto SILVA-LÓPEZ, Guadalupe VARGAS MONTERO y José VELASCO TORO (Coords.), De padre río y madre mar. Reflejos de la cuenca baja del Papaloapan, Veracruz, Tomo II, México, Editora del Gobierno del Estado de Veracruz-Llave, 1998.

VELASCO TORO, José Manual, Tierra y conflicto social en los pueblos del Papaloapan veracruzano (1521-1917), México, Universidad Veracruzana, 2003.

VELASCO TORO, José Manuel y  Lucía SANTOS GARCÍA, “La reforma agraria en el municipio de Cosamaloapan, Veracruz (México), 1915-1945” [en línea], en Anuario de Historia Regional y de las Fronteras, Vol. 19, núm., 2, 2014, pp. 451-477, disponible en: http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S0122-20662014000200008&script=sci_arttext [Consultada el 25 de enero de 2015].

VERGARA RUIZ, Gustavo, “Continuidad en las reglas establecidas: Fin del porfiriato y maderismo en el Cantón de Cosamaloapan 1911-1913”, en Gilberto SILVA-LÓPEZ, Guadalupe VARGAS 

MONTERO y José VELASCO TORO (Coords.), De padre río y madre mar. Reflejos de la cuenca baja del Papaloapan, Veracruz, Tomo I, México, Editora del Gobierno del Estado de Veracruz-Llave, 1998.


[1] Agradezco al Dr. Sergio Rosas por la invitación a participar en el proyecto y por sus atinados comentarios para la mejora del trabajo. De igual manera a la Lic. Lucía Santos por su valioso apoyo durante la investigación.
[2] VARGAS MONTERO, “Migraciones mixtecas y relaciones regionales a fines del siglo XIX”, 1992, pp. 47-57. VARGAS MONTERO, “Mixtecos en el Papaloapan. Colonización y estructura identitaria”, 1998, pp. 109-164. BESSERER, Moisés Cruz. Historia de un trasmigrante, 1999. HERNÁNDEZ y O´CONNOR, “Migración, redes trasnacionales y conversión religiosa entre los mixtecos”, 2013, pp. 9-23. RIVERA-SÁNCHEZ, “Trasformaciones comunitarias y remesas socioculturales de los migrantes mixtecos poblanos”, 2004, pp. 62-81.
[3] Agradezco especialmente a la Sra. Esperanza Martínez, a quien conocí posterior a la publicación del primer libro sobre la historia de Chazumba, lo que dio pie a una serie de entrevistas provechosas e interesantes para la historia de la comunidad.
[4] VARGAS MONTERO, “Migraciones mixtecas y relaciones regionales a fines del siglo XIX”, pp. 47-49.
[5] CEBALLOS SOTO, Historia de Santiago Chazumba: 1900-1920, 2007, pp. 125-126.
[6] Información y fotografía tomada de HERNÁNDEZ SALAZAR, Hilario C. Salas. Un Mixteco Chazumbeño en la Revolución Mexicana, 2004, p. 19.
[7] GARCÍA DÍAZ, Un pueblo fabril del porfiriato: Santa Rosa, Veracruz, 1997, p. 166. VARGAS MONTERO, “Mixtecos en el Papaloapan. Colonización y estructura identitaria”, 1998, pp. 120-125.
[8] GONZÁLEZ HUERTA, El Tupa. El mito de  un ser fantástico en una comunidad mixteca, 2003, p. 97.
[9] HERNÁNDEZ, Arnulfo. Entrevista de 06 de diciembre de 2004.
[10] CEBALLOS BÁEZ, Carmen. Entrevista de 06 de junio de 2004. GONZÁLEZ HUERTA, El Tupa. El mito.., 2003, p. 99.
[11] JUÁREZ, Balance los programas de asistencia social para cortadores de caña, 1984, pp. 5-8.
[12] Lista de los individuos que formaron la Cuadrilla para el Ingenio “Paraíso Novillero”; Cosamaloapan; Veracruz, Octubre 1915. Copia de la lista de los mosos para el Ingenio Santa Fe.., Mayo 1916. Lista y liquidación que rinde el Sr. Santiago Martínez á los Sres. Villa y Hermanos de Veracruz.., Julio 25 de 1916, Documentos de la Sra. Esperanza Martínez. Véanse anexos.
[13] AHJO, Huajuapan, Civil, Año 1903, Legajo 93.
[14] Cuadro de ingenios y trapiches modificado del original de MARTÍNEZ ALARCÓN, San Cristóbal: Un ingenio.., 1985, p. 9.
[15] Para contrastar las condiciones geográficas y económicas entre la zona expulsora y la zona receptora, así como el panorama general de la cuenca baja del Papaloapan se integraron los aportes de CEBALLOS SOTO, Historia de Santiago Chazumba: 1900-1920, 2007, pp. 70-80. MARTÍNEZ ALARCÓN, San Cristóbal: Un ingenio y sus trabajadores. 1896-1934, 1985, pp. 1-13. VARGAS MONTERO, “Mixtecos en el Papaloapan. Colonización y estructura identitaria”, 1998, pp. 111-119. VERGARA RUIZ, “Continuidad en las reglas establecidas: Fin del porfiriato y maderismo en el Cantón de Cosamaloapan 1911-1913”, 1998, pp. 210-214.
[16] Diario de Santiago Martínez, Apuntes de fechas diversas.
[17] VERGARA RUIZ, “Continuidad en las reglas establecidas: Fin del porfiriato y...,”, 1998, pp. 214-215. MARTÍNEZ ALARCÓN, De la hacienda azucarera al modelo de ingenios centrales.., 2008, pp. 219-221. GARCÍA DÍAZ, “Trabajadores del tabaco y de la caña en Tlacotalpan (1908-1922)”, 1991, pp. 203-205.
[18] GARCÍA DÍAZ, “Trabajadores del tabaco y de..,”, 1991, pp. 208-210. VARGAS MONTERO, “Migraciones mixtecas y relaciones regionales a fines del siglo XIX”, 1992, pp. 53-57.
[19] Diario de Santiago Martínez, nota de 26 de enero de 1921. Oficio de Silviano Toscano a Santiago Martínez en septiembre 10 de 1915. Documentos de Esperanza Martínez.
[20] Véanse Anexos.
[21] Todas las citas textuales se tomaron de un Oficio a Santiago Martínez de los Viya Hermanos, fechado en agosto 28 de 1916. Documentos de Esperanza Martínez.
[22] GONZÁLEZ HUERTA,  El Tupa. El mito de.., 2003, p. 99.
[23] Para reconstruir el impacto de la Revolución en el área y su afectación a los ingenios se integraron los aportes de: VELASCO TORO, Tierra y conflicto social en los pueblos del…, 2003, pp. 353-388. VELASCO TORO y SANTOS GARCÍA, “La reforma agraria en el municipio de Cosamaloapan, Veracruz (México), 1915-1945”, 2014, pp. 451-477. VERGARA RUIZ, “Continuidad en las reglas establecidas: Fin del porfiriato y..,”, 1998,  pp. 209-252. MARTÍNEZ ALARCÓN, San Cristóbal: Un Ingenio.., 1985, pp. 29-58.
[24] VELASCO TORO y SANTOS GARCÍA, “La reforma agraria en el municipio..,”, 2014, pp. 460-466.
[25] GARCÍA DÍAZ, “Trabajadores del tabaco y de..,”, 1991, pp. 213-220.
[26] DOMÍNGUEZ PÉREZ, “Del sueño regional a la experiencia nacional. La liga de Comunidades Agrarias del Estado de Veracruz”, 1996, pp. 24-35.
[27] CEBALLOS BÁEZ, Carmen. Entrevista de 06 de junio de 2004.
[28] AMSCH, Presidencia, Oficios varios dentro de las Cajas 6, 7 y 19. CEBALLOS SOTO, Tres décadas de historia en Santiago Chazumba.., 2014, pp. 139-141. BENÍTEZ Máximo, Entrevista de 03 de enero de 2005.

[29] GARCÍA DÍAZ,  “Trabajadores del tabaco y de.., ”, 1991, pp. 217-226. MARTÍNEZ ALARCÓN, San Cristóbal: Un ingenio.., 1985, pp. 102-123.